Julio ya está aquí, y con él, los planes de playa, piscina y río de todos los fines de semana. Casi siempre la pregunta es la misma: “¿qué metemos en la nevera para que aguante todo el día sin que dé un susto?”. Aquí es donde el chorizo riojano tiene mucho que decir, y no solo por sabor.
Por qué el chorizo es el mejor aliado de la nevera de verano
A diferencia de otros embutidos o de la carne fresca, un chorizo curado como el nuestro está pensado desde su elaboración para conservarse bien fuera de la nevera durante horas, siempre con unas mínimas precauciones. El proceso de curación reduce la humedad del producto, y eso es precisamente lo que lo hace mucho más resistente al calor que un fiambre cortado en el momento o una tortilla de patata que lleva media mañana al sol.
Dicho esto, curado no significa invulnerable: en pleno julio, con el tupper directo al sol en la arena o al borde de la piscina, conviene seguir unas normas sencillas para que todo llegue perfecto a la hora de comer.
La nevera de playa que no falla
- Placas o bloques de hielo, no cubitos sueltos: mantienen el frío más tiempo y no empapan la comida al derretirse.
- El chorizo, envuelto en papel o en un tupper cerrado, va mejor en la zona más fría de la nevera, no pegado a la tapa.
- Si vas a cortarlo en rodajas para picar directamente, hazlo justo antes de salir de casa: entero se conserva mejor que ya loncheado.
- Evita abrir la nevera cada dos por tres: cada apertura deja escapar el frío acumulado.
- Una vez en la sombrilla o la sombra, la nevera aguanta mucho más que a pleno sol: busca siempre un rincón resguardado.
Tres ideas para el tupper de playa o piscina
- Pincho frío de chorizo y queso: rodajas de nuestro chorizo extra alternadas con dados de queso curado y un par de tomates cherry en un palillo. Se aguanta de pie, no mancha y se come de un bocado.
- Bocadillo clásico de chorizo, hecho la noche anterior y bien envuelto en film: el pan lo protege del calor directo y el chorizo aporta sabor sin necesitar frío extremo.
- Tabla de picoteo para compartir: chorizo en rodajas, salchichón y un poco de pan, todo en un mismo tupper para no tener que abrir varios recipientes en la arena.
Para los valientes: el toque picante también viaja bien
Si en tu grupo hay quien no concibe un día de playa sin un poco de picante, nuestro chorizo extra muy picante aguanta exactamente las mismas condiciones que el resto de la gama. Es una forma sencilla de darle un extra de sabor al picoteo sin complicarse con salsas ni aliños que sí necesitan frío constante.
Un buen chorizo riojano no solo llena la nevera de sabor: es de los pocos productos que realmente está hecho para aguantar sin sustos. Así que ya sabes: la próxima excursión de fin de semana, que no falte en la lista de la compra.
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